Desde hace algún tiempo he venido hablando sobre lo que es negociable y lo que no es negociable. Para lograr nuestros objetivos la mejor vía es la de la comunicación efectiva a través de un diálogo productivo: ganar-ganar. Hemos dicho además, que entre las habilidades sociales que más nos puede ayudar, se encuentra en uno de los vértices de un trángulo cuyos opuestos son la agresividad y la pasividad. se trata de la asertividad.
Y cómo hablar con asertividad? Aprendamos siguiendo los pasos del triunfo contra el abuso, la violencia, la dominación que son algunos matices de la agresión y que muchas veces nos sometemos, somos pasivas porque no sabemos, no tenemos las herramientas para emitir un NO rotundo, firme ante un comportamiento indeseable.
Hay varios autores y estudiosos del tema que han abundado sobre el tema de los pasos a seguir para que el diálogo sea productivo. Cuando se trata, sobre todo, de conflictos interpersonales, el díalogo es una de las vías para resolverlos y establecer una negociación donde cada uno de los interlocutores gane, donde sean activos, respetuosos de la opinión del otro. En otras palabras, la negociación es un proceso mediante el cual las partes alcanzan un arreglo estipulando lo que cada una hará y recibirá. Algo así como el regateo en cuestiones de compra. Yo intentaré hacer un resumen que nos ayude a arribar a ese arreglo. Primero lo primero:
I. Preparación Personal. Significa que hay que elaborar un guión recordando tres puntos importantes: 1) Tener objetivos claros 2) Huir de los juicios de intenciones y 3) Crear la oportunidad de negociación (siempre hay una segunda oportunidad)
Hay otros aspectos o formas de preparación personal antes y durante el encuentro que hay que aprender y practicar en cada oportunidad.
Los siguientes ejercicios, por ejemplo, pueden ayudar muchísimo, en estas ocasiones:
- Hacer una lista de situaciones indeseables
- Mirar activamente
- Iniciar una conversación amable o amistosa
- Dar y recibir cumplidos
- Pedir clarificación
- Solicitar ayuda/ cooperación
- Hacer valer tus derechos
- Participar activamente en conversaciones
- Utilizar un lenguaje corporal que diga Si o No cuando sea necesario
- Nada de justificación de tus acciones
- Usar una manera expresiva para mostrar nuestros sentires
II. Preparación del Diálogo
Escribir la guía o el guión:
1) Describir hechos concretos, tiempo, lugar y frecuencia de la acción. describe la acción no el motivo.
2) Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos calmadamente. Le estamos informando, no le pedimos que nos entienda o nos comprenda. Conceder, escuchar: Si, puede ser...pero lo que yo quiero decir....mi punto es....No perder el hilo de lo que estamos planteando. Plantear nuestros sentimientos en forma positiva relacionada con el objetivo a alcanzar.
3) Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos que haga. Quiero que dejes de hacer...Quiero que no hagas esto o eso....Empezar por pequeños cambios, uno o dos cada vez. Ello ayudará a inclinar más fácilmente la balanza hacia el cambio que queremos lograr.
4) Especificar las consecuencias. Es mejor especificar lo que va a obtener de forma positiva...sea premio o penalización: Evitarás que yo haga lo que no quiero hacer...
III Práctica o Ensayo
El guión escrito: leerlo y releerlo hasta aprenderlo de memoria. Ello te dará seguridad y fluidez para conducir el díalogo.
Durante este proceso de ensayo es importante que como preparación para el encuentro te concentres en dos cosas: 1) 60% atención al diálogo con la otra persona y 40% para escucharte y decirte a tí misma frases animosas y tranquilizadoras; dialogar internamente contigo misma. La investigación avala la efectividad de estos diálogos internos. De ello hablaremos detenidamente más adelante.
IV. Ejecución
Recordar:
...Puede que tengas razón pero lo que yo quiero decir es...(repetir cuantas veces sea necesario)
No perder de vista nuestro objetivo.
Recordar: Hechos
Sentimientos
Conducta (Mirar a la cara...mantener contacto visual)
Consecuencias
Continuaremos conversando en una próxima oportunidad. Recordar, una vez más, que se puede a aprender a cambiar nuestras reacciones, la conducta visible y silenciosa, nuestra interpretación y predicción (que se manifiestan como sonrojo, palpitaciones, temblores, sentimiento de debilidad responden muchas veces a reacciones aprendidas) fortaleciendo y practicando habilidades y destrezas para enfrentar situaciones indeseables; aprender a relajarnos y disminuir las tensiones, manejando el estrés.
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